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FÁTIMA BRAÑAS: “LOS HOSPITALES DEBEN ADAPTARSE A LOS MAYORES Y NO AL REVÉS”

FÁTIMA BRAÑAS: “LOS HOSPITALES DEBEN ADAPTARSE A LOS MAYORES Y NO AL REV&Eacu

Fátima Brañas, miembro del Equipo de Liderazgo de la SEGG, lidera el proceso del Hospital Amable para la Persona Mayor del hospital Infanta Leonor. La reciente jornada sobre el Hospital Amable ha dado las claves sobre los hospitales donde las Personas Mayores son las principales usuarias del sistema sanitario y, por lo tanto, estos centros tienen que adaptarse a ellas si quieren dar una buena atención, y no a la inversa.

- ¿Cómo se puede definir el concepto de Hospital Amable para la Persona Mayor?

Primero tenemos que darnos cuenta de que los hospitales no están diseñados para los mayores sino para una persona joven a LA que se diagnostica, se trata y se le da de alta. Tengamos en cuenta que el ingreso hospitalario en una persona joven tiene un ingreso lineal, sin embargo, esa línea recta no existe en los Mayores. La Persona Mayor ingresa por un problema agudo pero los cambios propios del envejecimiento y, especialmente, si es un paciente frágil, hacen que sea más vulnerable a acciones necesarias para atenderle. Duerme peor, se le realizan canalizaciones de vías, se le ponen sondas vesicales cuando es necesario; el horario de alimentación es peculiar y  no se asegura en muchas ocasiones la ingesta adecuada de proteínas… una serie de cuestiones que en los mayores, especialmente en los más vulnerables, generan la aparición de lo que llamamos daños colaterales como puede ser el delirium, el deterioro funcional, la desnutrición... Esos daños colaterales pueden tener peores consecuencias o más impacto que la enfermedad en sí misma. Es importante conocer esto para entender qué es un Hospital Amable para una Persona Mayor. En nuestro proyecto, pretendemos  que esa amabilidad lo impregne todo: la asistencia sanitaria, la no sanitaria… que alcance a todos los mayores que vienen al hospital y , por tanto, un hospital amable es aquel en que se respeten los derechos de la Persona Mayor como la escucha, la intimidad, el respeto. También tiene que tener en cuenta sus preferencias y que le implique en el abordaje de su enfermedad; también tiene que ser un hospital que entienda que estos daños colaterales tienen una importancia crucial, por lo tanto, hay que abordarlos al menos con la misma intensidad con la que abordamos la enfermedad aguda. Por supuesto, para que el hospital sea amable es importante que las infraestructuras lo sean; que los pasillos sean amplios, que haya luz, que haya lugares acogedores, que se facilite al mayor tener un reloj, un calendario para estar orientado... En definitiva, son varios los aspectos, pero podemos resumirlos en que la asistencia sanitaria esté enfocada en lo que realmente genera más daño a la persona, los daños colaterales, que las infraestructuras giren en torno a la amabilidad que debemos ofrecer a los mayores y, por supuesto, que la formación de los profesionales sea la adecuada para que esto sea posible.

- ¿Qué requisitos debe cumplir ese hospital?

Para que sea amable es decir que sea menos hospital por naturaleza, es importante que haya un proyecto concreto, un grupo de personas trabajando en ello con un liderazgo solvente, alguien que sea un referente para la institución quien, junto a un equipo multidisciplinar en el que estén referentes de cada una de las especialidades médicas y quirúrgicas, incluso de enfermería, incluso tb del personal no sanitario, con ese equipo multidisciplinar y de una forma transversal, se definan objetivos concretos. Objetivos  que se planteen como objetivo dentro de la estrategia del propio centro y que sea posible evaluar porque sin evaluación no sabremos si estamos haciendo un hospital amable, y por supuesto, además del liderazgo del equipo multidisciplinar y de una gestión transversal es imprescindible absolutamente el apoyo de la dirección. Este proyecto es de tal envergadura porque pretende cambiar mentalidades, la forma de hacer con respecto al mayor impregnando a todos los profesionales de los principios de la medicina geriátrica que, si no tiene el apoyo de la dirección, no sale adelante.

- ¿Cree que es un concepto que está adquiriendo relevancia?

Ciertamente cada vez se habla más en la sociedad de que las ciudades tienen que ser amigables para las Personas Mayores. Recientemente hemos tenido la experiencia de “Soy mayor, pero no tonto” que buscaba reivindicar una banca más amigable para ellas. Se habla mucho de ello, pero hay pocas realidades concretas. En el mundo sanitario pasa lo mismo. En la reciente jornada sobre Hospital Amable hemos podido revisar las experiencias a nivel mundial y no son muchas, concretamente nuestro proyecto es el primero de estas características en España porque, como hemos hecho mucho hincapié, no se refiere a una unidad concreta del hospital o a un tipo concreto de paciente o unos especialistas concretos. En otras partes de España sí hay iniciativas concretas en los servicios de geriatría, pero este proyecto pretende hacer amable todo el hospital y, por tanto, su alcance son todas las personas que tienen contacto con el hospital, en consultas, en urgencias, en hospitalización… en cualquier unidad de hospitalización, en las unidades especiales, hospital de día, rehabilitación… Abarca a todos los mayores e implica a todos los profesionales. Los geriatras lideran el proyecto, pero tenemos 77 referentes como traumatólogos, ginecólogos, endocrinos… todas las especialidades y enfermeras de todas las unidades, auxiliares, farmacéuticos, terapeutas ocupacionales fisioterapeutas… es decir eso es un concepto que va cobrando relevancia. Hoy por hoy tenemos la satisfacción de decir que nuestra experiencia es la única en España y creo que en Europa, pero, sin duda, es un concepto urgente que implantar y extender porque la realidad es que el envejecimiento de la población va a hacer que en unos años si no cambiamos de actuar no vamos a ser capaces de dar la atención sanitaria que la población va a necesitar.

- ¿Los Mayores les han transmitido cuáles son sus prioridades para sentirse en un hospital amable?

He tenido la oportunidad de contar con una Persona Mayor, el excelentísimo sr y profesor José Manuel Ribera Casado. Tiene 82 años, conoce el hospital desde la cama y desde el fonendo y no hay persona mejor para explicarnos cuáles son las necesidades de las Personas Mayores y, además, ha ido preguntando en estos meses a personas de su entorno qué es para ellos un hospital amable para la Persona Mayor y ha mencionado seis puntos :

  1. Un hospital amable es un hospital que personaliza. Las Personas Mayores son diversas culturalmente en formación, en dedicación, en modos de vida, situación social y, por tanto, no se puede homegeneizar.
  2. Informar hace que el hospital sea más amable. Tiene que saber qué pruebas le van a hacer y cuando.
  3. Competencia profesional. Al mayor le tiene que atender gente competente y hacérselo saber.
  4. Buen trato, amabilidad, empatía y respeto. El profesor Ribera ha hecho hincapié en el respeto, en hablarles de usted y esperar a que sean ellos quienes te pidan otro trato.
  5. Confortabilidad. Tiene que ver con ofrecer al mayor todos los servicios con que cuente el hospital teniendo en cuenta sus sensibilidades y prioridades para que pueda hacer uso de ellos. Por ejemplo, los servicios religiosos, el que el paciente conozca si hay, cómo acceder, si hay servicios culturales y también ha incidido en el respeto.
  6. El hospital amable es diligente en el manejo adecuado de los tiempos. Si a un paciente se le dice que se le va a hacer una radiografía por la mañana. Hay que cumplir ese compromiso en tiempo porque eso es respeto.

- ¿Se conoce el porcentaje de Mayores entre los hospitalizados? ¿Eso puede condicionar el funcionamiento de un hospital?

Sí. Se conoce. Concretamente en la jornada he presentado datos actualizados de 2021 en los que se ve cómo el 20% de las personas que acuden a urgencias son mayores de 65 y de esos, uno de cada tres son mayores de 85. A pesar de ser el 20% de las personas que acuden a urgencias del Infanta Leonor, en el año pasado supusieron el 77,4 del total de ingresos. Lo que quiero decir es que los mayores cuando vienen suelen venir con motivo, son el principal usuario del sistema sanitario y eso se refleja claramente en el porcentaje de personas mayores que están en las plantas de hospitalización. Lógicamente excluyendo obstetricia, el 55% de personas ingresadas en las plantas de hospitalización son mayores de 65 y de este grupo es muy relevante que 3 de cada 4 son mayores de 75, y un 42%, mayores de 85. Por lo tanto, la respuesta es que las personas mayores son las principales usuarias del sistema sanitario y si queremos dar una buena atención los hospitales tienen que adaptarse a ellas.

¿Si este concepto puede condicionar el funcionamiento de un hospital? Sin lugar a dudas. El hospital debería adaptarse a las necesidades de las personas mayores en lugar de tratar que ellas se adapten a una estructura o una rutina o forma de actuar que no está enfocada en ellos, por tanto son necesarios muchos hospitales amables para la Persona Mayor. Es preciso que demos un giro de 180 grados y seamos plenamente conscientes de que la Persona Mayor es de todos. No están solo en geriatría; hay muchas en cardiología, traumatología, digestivo… en todas las especialidades y, por tanto, no podemos quedarnos en nuestro pequeño coto de acción sino salir y difundir los principios de la medicina geriátrica para que todas las personas mayores que por una razón u otra contactan con el hospital, se beneficien de ella.

 
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