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Nota de prensa de Alimentación

La mitad de los ancianos con diabetes desconoce su enfermedad

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología advierte de que, a partir de los 70 años, la diabetes se desencadena de manera silenciosa.
La valoración geriátrica integral es básica para detectarla a tiempo.

  • La diabetes es una patología que afecta en la actualidad a cerca de 4 millones de españoles (12 por ciento de la población), de los cuales el 40 por ciento de los nuevos diagnosticados son personas mayores de 65 años, según informa la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
  • En los mayores de 70 años el porcentaje de prevalencia supera el 15% y se calcula que, en la actualidad, aún el 50 por ciento de los ancianos que padecen diabetes desconocen su enfermedad.
  • A partir de los 65 años, la obesidad, el exceso de grasa abdominal y el aumento de peso que se produce a partir de los 50, propician un mayor riesgo de diabetes.

Madrid, 11 de noviembre de 2011

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) denuncia que el cincuenta por ciento de los ancianos con diabetes no está diagnosticado. Es precisamente en las personas de mayor edad en donde la diabetes presenta unas manifestaciones atípicas que dificultan su diagnóstico. La SEGG, con motivo del Día Mundial de la Diabetes que se celebra este lunes 14 de noviembre, advierte que la valoración geriátrica integral es indispensable para evitar que la enfermedad puede pasar desapercibida.

La diabetes es una enfermedad grave que se presenta cuando los niveles de glucosa en la sangre son muy altos. La diabetes puede causar problemas de salud de alto riesgo (hipoglucemias, problemas cardiovasculares, patologías oculares, daños en el riñón, etcétera) que se agravan en las personas mayores. De hecho, la diabetes es una enfermedad que aumenta con la edad y el 40 por ciento de los diagnosticados de diabetes son mayores de 65 años. Se espera que los afectos por esta dolencia se incrementen sobremanera en los próximos años debido a la proliferación de algunos hábitos de vida poco saludables como el sedentarismo o a patologías como la obesidad, informa la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Ancianos que no saben que son diabéticos

A pesar de la prevalencia creciente de la diabetes, es bueno saber que los altos niveles de glucosa en sangre pueden ser controlados para ayudar a contrarrestar la enfermedad y prevenir o retrasar la aparición de problemas en el futuro. Pero este control no sucede en todos los casos, ya que en la actualidad la mitad de los ancianos diabéticos desconocen que lo son, por lo cual no están tratando su enfermedad, y esto aumenta el riesgo de deterioro funcional, según informa la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Muchos de estos ancianos sin diagnosticar están sufriendo problemas de salud que achacan a los años. Esto puede ser debido a enfermedades que no estén bien tratadas, entre ellas, la diabetes.

Además, al deterioro funcional que sufren los ancianos con diabetes se suma un deterioro cognitivo debido a la neurotoxicidad causada por la hiperglucemia, la hipoglucemia, la insulina o por los productos glicosilados, lo que complica aún más si cabe el problema.

Peculiaridades del anciano diabético

El paciente anciano tiene unas características particulares que hacen que controle peor su enfermedad, ya que el deterioro funcional y el cognitivo empeoran sustancialmente su calidad de vida y su control de la enfermedad. Algunos pacientes ancianos con deterioro cognitivo pueden no entender bien las bases del tratamiento y no saber qué hacer ante la aparición de una complicación, por ejemplo, una hipoglucemia. Asimismo, tienen, además, más riesgo de errores en la medicación (por ejemplo, pueden administrarse un exceso de insulina).

Un mal control de la enfermedad puede llevar a la aparición de complicaciones microvasculares (retinopatía, neuropatía y nefropatía) y macrovasculares (circulación vascular periférica, arterosclerosis en deterioro carotídeo o coronaria).

Otras circunstancias que pueden dificultar el manejo de la diabetes en el paciente mayor pueden ser el empeoramiento de la agudeza visual, la depresión, los problemas sociales o la limitación del acceso a comidas equilibradas.

Además, los pacientes diabéticos usan el doble de recursos tanto hospitalarios como extrahospitalarios que los pacientes no diabéticos. Los pacientes de más de 75 años presentan mayores tasas de mortalidad que los pacientes del mismo grupo sin diabetes.

Por otra parte, la prevalencia de discapacidad en pacientes ancianos diabéticos es del 66 por ciento comparado con el 29 por ciento de los no diabéticos, apunta la SEGG.

Recomendaciones de la SEGG para el mayor diabético

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), recomienda las siguientes actuaciones en cuanto al tratamiento, control y seguimiento del paciente mayor diabético:

  • Es necesaria una educación continua de la familia, cuidadores y personal de medios residenciales.
  • La instrucciones al paciente mayor diabético deben ser simples.
  • El tratamiento del anciano debe ser individualizado. Hay que tener en cuenta si padece deterioro cognitivo y deficiencias sensoriales.
  • Se recomienda la práctica de deporte: preferiblemente ejercicios de resistencia como caminar o bicicleta. El ejercicio aeróbico es beneficioso para retrasar la aparición de la diabetes y para mejorar la resistencia a la insulina en aquellos con la enfermedad establecida.
  • Se aconseja la pérdida de peso, ya que incluso leves pérdidas aportan beneficios.
  • Es recomendable la reducción de los factores de riesgo cardiovascular, incluido el tabaquismo.
  • Los sistemas de alarma colgantes o en domicilio pueden resultar de gran utilidad para controlar al anciano diabético.
  • Es necesario que los mayores diabéticos se sometan a una revisión anual. En los ancianos frágiles o muy dependientes, los controles deben ser frecuentes para asegurarse que los tratamientos son los apropiados y no presentan reacciones adversas.
  • La dieta debe ser controlada (sobre todo es necesario reducir las grasas), al igual que el resto de fármacos que tomen (polimedicación).
  • Se debe vigilar el aumento de peso, la tensión, la microalbuminuria (signo precoz de nefropatía), los pies y la glucosa periódicamente.
  • Los test urinarios de glucosa son menos fiables, ya que en este grupo de pacientes el umbral renal glucémico se encuentra alterado.
Sobre la SEGG

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología es una de las sociedades europeas más numerosa y activa. Actualmente cuenta con más de 2.400 socios de áreas multidisciplinares: médicos (especialistas en geriatría, en atención primaria, etcétera), sociólogos, diplomados en enfermería, trabajadores sociales, psicólogos, pedagogos, terapeutas, ocupacionales, fisioterapeutas, geógrafos, arquitectos, economistas, farmacéuticos…

Para la SEGG, las personas mayores son su principal razón de ser y por ello su trabajo persigue dos líneas principales de actuación: la universalización de la atención geriátrica especializada con el fin de evitar desigualdades y el seguimiento de la ley de la “dependencia”.

Esperamos que esta información sea de tu interés.

 
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