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Entrevistas de Vida Activa

Asunción Balaguer

Asunción Balaguer
Entrevista a Asunción Balaguer
Actriz. (Manresa, 1925) Logo experiencia de envejecer

¿Quién es?

Nació en el seno de una familia de la burguesía catalana, hija de un matrimonio de conveniencia, roto después de seis hijos. Desde los 13 años, estudió en la escuela de teatro y luego en la facultad de Filosofía y Letras.
Cuando hubo terminado sus estudios, Asunción Balaguer pasó a formar parte de la Compañía “Lope de Vega” de José Tamayo. Con ella subió al escenario con obras como María Estuardo de Schiller, Otelo de Shakespeare o Plaza de Oriente de Joaquín Sotelo. Durante el segundo año de temporada conoció a Francisco Rabal con el que contrajo matrimonio en enero de 1951.
Balaguer interrumpió su actividad artística para atender a su familia y posteriormente retomó su carrera con buen criterio, participando en los últimos años en un gran número de películas.
Sus hijos Benito y Teresa, y su nieto Liberto Rabal han continuado la saga familiar, tanto en la interpretación como en otros campos artísticos.

¿Cómo es su experiencia de envejecer?

Yo estoy muy obsesionada con mis compañeros actores, porque muchos podrían seguir trabajando, pero se han quedado en casa, se asustan de salir. Y entonces, las piernas se anquilosan, no se mueven. Tienen que hacer ejercicio. Se jubilan y se pierden. Se quedan en casa, se asustan de salir, no se arreglan…

Yo hago yoga con mi nieta y me va muy bien. Tengo una nieta maravillosa, que realiza el yoga de forma muy suave. La verdad es que me ha ido fenomenal, porque te ayuda a saber respirar. Yo hice gimnasia a los 70 años y tuve un trombo pulmonar y me decía el entrenador del gimnasio que no pasaba nada y sí pasa. La violencia a nuestra edad no es conveniente. Es conveniente darte cuenta de dónde están tus brazos, saberlos mover bien. En el yoga, según el ángulo que hagas con los brazos o con las piernas, todo cambia y lo notas. Yo lo recomiendo.

¿Qué más hace para cuidarse?

La alimentación también la tengo en cuenta. Ya sé lo que me sienta mal y lo que me va bien. Hay personas que no se saben escuchar y el cuerpo lo dice. Cuando una cosa no te sienta bien, lo rechaza, no lo quiere. Me encanta la mantequilla, me encanta la nata, pero no las tomo porque me hacen daño.

A la hora de actuar es muy importante la memoria, ¿consideras que tiene buena memoria?

A veces se me van los nombres. Pero ¿sabes que la memoria se ejercita? Es una gimnasia. Cuanto más la usas, más tienes y el ser actriz me ayuda a ejercitarla. Recuerdo que de jovencita, a veces, si estaba muy nerviosa, me quedaba en blanco en escena y me tenían que ayudar. Ahora, de mayor, se ve que estoy más tranquila, tengo menos problemas y funciono. Si no tienes memoria, no puedes trabajar. Es casi más importante la memoria, que las piernas.

¿Piensa que se gana con los años?

Yo creo que sí. Yo soy muy feliz ahora, mucho más feliz ahora de mayor que cuando era joven. Sí, porque en la juventud todo te sorprende. A mí, por lo menos todo me sorprendía, no estaba preparada. Y se aprende en la vida. Se aprende más de lo malo que de lo bueno.

¿Ha aprendido mucho de la adversidad?

Yo creo que sí. Lo olvido, pero he sabido reaccionar ante las situaciones desfavorables. He tenido la suerte de saber reaccionar positivamente. He aprendido más de lo adverso, que de lo bueno. Y ahora, la vida me da todo lo bueno, fíjate. Tengo todo lo bueno, me está recompensando. ¡Cómo iba yo a pensar que con mis años iba a hacer un musical! No he cantado nunca. Cuando era jovencita, mi madre, como le entusiasmaba tanto que fuera actriz, quería que aprendiera todo: baile, canto, declamación, etc

A los 86 años ¿se puede aprender a bailar claqué?

Claro que sí. Ya lo creo que sí. Siempre que estés en condiciones. Afortunadamente, he tenido suerte porque no me he roto nunca nada. Y no me han operado de nada, estoy enterita. Nada más que me quitaron las amígdalas cuando era pequeñita. Eso también es una suerte, el tener buena salud.

Al principio ¡me horroricé!. Veía a mis compañeros y pensaba “yo no podré con esto”. Y los maestros, que son maravillosos, me decían “que sí puedes, ponte a mí lado y poco a poco”. Y luego, al final ves que no es tan difícil. Hay que decirle a los pies: “por ahí no, por ahí”.

¿Cree que trabaja mucho o cree que es lo normal?

Es que me gusta, la verdad. Llego a veces al teatro cansada, pero cuando piso la entrada del teatro, se me quita todo. Las cosas hay que hacerlas con ilusión y con amor.

Mi marido me decía: “No me gusta que me guisen las muchachas, que lo hacen sin amor. Me gusta que me guises tú, porque lo haces con amor”. Hay que hacerlo todo con amor. Si no te gusta, es muy difícil

¿Se considera una mujer positiva, activa, ilusionada?

Sí. Yo sin ilusión no he podido hacer nada. Siempre he tenido que tener primero una ilusión. Y la ilusión te activa, te motiva y te hace salvar obstáculos y tirar para delante. Yo no sabría vivir sin ilusión.

¿Qué motivaciones son las que hoy en día tiene?

Mi trabajo. El aplauso es como algo que escuchas y piensas, no me lo merezco. Te gusta muchísimo, te llena de gozo, es una recompensa a tu trabajo. Pero a mí lo que me gusta es el trabajo. Si volviera a nacer, volvería a ser actriz. Somos especiales. Yo quiero mucho a mis compañeros, porque nos parecemos, nos comprendemos. Sobretodo, en el teatro y en el cine, hay mucha comunicación. Si no te comunicas con el compañero, la cosa no marcha. Trabajamos mucho en colaboración.

Durante una época dejaste a un lado tu carrera, para dedicarte a la familia…

Cuando me casé, yo sabía que me comprometía a lo que íbamos a crear y era muy consciente de lo que iba a hacer. Me enamoré mucho de mi marido y era feliz estando con él y me hubiera ido al fin del mundo con él y no me defraudó.

Sin embargo, ahora ha retomado su carrera con mucha más actividad que antes.

El trabajo me salvó de la pena que tenía de quedarme sola, sin mi marido. Tuve la gran suerte, que al poco de morir Paco, a los 8 días, me llamaron para una película, que ya la tenía comprometida. No lo pensé y fui. Me encontré con todos mis compañeros y mientras estás trabajando, te olvidas.

¿Piensa que, en cierto modo, está viviendo una segunda juventud?

Como trabajo con gente joven, eso te da mucha vida. Me gustan los jóvenes de mi oficio, ver a la gente joven trabajando, los bailarines ejercitándose, los cantantes gorgorizando…cómo somos 60 actores, hay de todo.

Es fantástico el mundo del musical. Todavía respeto más a los cantantes, porque son muchas cosas las que necesitan saber.

¿Qué es lo que más valora de trabajar con gente de distintas edades?

Valoro el valor personal. Se nota enseguida la persona que lo hace de verdad, como los que se imponen. A mí me gusta mucho la sinceridad. Cuando lo veo sincero, veo que se preocupan por aprender. En este musical, hay de todas las edades. Y los jóvenes me han impresionado muchísimo, porque los veo con ganas de saber, de hacerlo bien, de perfeccionarse.

¿Está contenta con lo que hace?

Yo no sé si lo hago bien. Lo hago como siento. Pero soy muy feliz de poder hacer lo que siempre me ha gustado, desde que era niña.

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¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Me gusta mucho el arte. Desde que era niña, como estudiaba en Barcelona, había en el Paseo de Gracia muchas exposiciones de pintura. Y la pintura siempre me ha gustado mucho. No para hacerla yo, que me siento incapaz. Pero para disfrutarla y verla, sí.

Ahora de mayor, me he juntado con un grupo de personas de todas la edades y con un profesor, vemos exposiciones magníficas y me enseñan. Creo que para los actores es muy bueno. Y se disfruta muchísimo porque un pintor tiene una gran sensibilidad. Me sorprenden mucho los gestos de las manos de los cuadros, según las épocas, los trajes…

También voy de conciertos, me gusta muchísimo la música. Puedo ir poco, pero voy desde que era jovencita.

A la familia ¿le dedica tiempo?

Sí, muchísimo. Cuando vienen, me encanta cocinar y me encanta darles de comer. Me gusta mucho estar acompañada. Cuando vivía mi marido, siempre había gente en casa. Tuve una casa en Cuidad Lineal (Madrid) y tenía piscina, allí se llenaba desde las 9 de la mañana, se quedaban a comer…

A pesar de contar con su familia, ¿se siente sola?

He aprendido también de la soledad. Estoy bien también sola, ya me he acostumbrado. Pero no estoy sola, porque me pongo la radio, veo la televisión, leo el periódico, me gusta estar informada. Cuando era más joven, no tenía tiempo. Entonces era Paco el que leía los periódicos, los 5 ó 6 periódicos que salían en Madrid. Los leía todos. Y decía: “los periódicos no me dejan leer libros” . Porque él quería estar informado de todo. Ahora soy yo la que he cogido el hábito. He cogido su testigo.

¿También le dedica tiempo a las plantas, a su jardín…?

Sí, me gusta. Yo tenía una amiga actriz maravillosa y muy inteligente. Cuando eres joven siempre tienes muchos problemas que no sabes cómo solucionar. Y ella me decía: “mira Asunción, cuando estés triste, tú tienes plantitas en la ventana y miras si va a salir una hojita, un capullo…”, la verdad es que eso te va animando, las plantas me ayudan mucho, salir al jardín y ver que va a salir una flor, pensar “qué bonita está la planta”, eso me gusta…

¿Se considera una mujer coqueta?

Yo pensaba que no era coqueta. Siempre me ha gustado ir bien vestida. Vestida a mi gusto. Mi madre era muy presumida y ya de niña, a mí y a mi hermana, nos vestía muy monas. En aquella época los vestidos se hacían en casa, porque no se podían comprar. Si te han vestido con pulcritud, ya lo llevas siempre encima.

A mí me da pena, cuando veo que esto parece el reino de los feos. Hay quienes les gusta vestirse feos. Y no entiendo por qué, si hay cosas más bonitas para ponerse. Hay que adornarse un poco. Cuando era joven no me gustaba nada a mí misma y pensaba que era muy fea. No me quería mirar y ahora de mayor, me gusto. ¿Cómo me puedo gustar si estoy llena de arrugas? Fíjate, me gusto. De verdad, soy muy sincera. Y no me tendría que gustar, porque soy mayor y estoy llena de arrugas. Pero me gusta mi pelo blanco, tengo buen color ya que vivo en la sierra.

¿Es usted una mujer de proyectos?

Sí. Y sigo teniendo proyectos. Es que si no, no sabría vivir. Siempre he tenido proyectos. Paco me decía: “Estás loca. Siempre estás pensando en hacer..”. Es que si no piensas, la vida es muy aburrida. Las ilusiones, algunas las realizarás y otras, se habrán quedado atrás. Pero mientras, has estado pensando en lo que se podría hacer, también te ayuda a vivir.

¿Qué le diría a las personas de su edad para que se mantengan activas?

Que hagan lo que más les apetezca. Porque como ya hemos vivido y ya hemos cumplido, ya no se puede hacer más. Si les gusta viajar y si pueden, que viajen. Quedarse en casa, no lo aconsejo. A mí me gusta estar en casa, pero cuando veo que me “enmorriño”, tomo el autobús y en el autobús hago muchas amigas. Conozco más amigas en el autobús, que en el pueblo. Porque en el pueblo, ir a tomar un café, no me atrae. Prefiero bajarme a Madrid, me gusta la cuidad, me gusta la gente, el movimiento, la vida…¡no sé cuándo me va a acabar de gustar todo eso!.

¿Se imagina dejar algún día el teatro?

Sí, cuando vea que ya no puedo. Yo sé que lo tendré que dejar algún día, cuando ya no tenga condiciones para trabajar. Pero no sé lo que voy a hacer. Me iré al pueblo de Paco, a Águilas a tomar el sol.

¿Qué proyectos tienes?

Rafael Álvarez “El Brujo” me preparó un monólogo, nada más morirse Paco. Me dijo que fuera a su casa y le contase cómo era mi familia, cómo me ilusioné con el teatro, como fue mi vida, cómo encontré a Paco… Me sirvió de terapia porque a veces salía riendo y a veces, llorando. Pero fue muy positivo. Y con esa información me confeccionó un monólogo que se llama “El Tiempo es un Sueño”. Y claro, esto no lo podía hacer nadie más que yo.

Lo he hecho ya varias veces, he estado en varios sitios de España y ahora posiblemente, voy a estar en La Salita del Teatro Español, me gustaría mucho hacerlo allí.

Mucha gente a lo mejor piensa que voy a contar cosas graciosas de Paco, que podría contar muchísimas. Pero eso ya, me lo reservo por si hay una segunda parte.

¿Por qué le ha titulado “el tiempo es un sueño” a su monólogo-biografía?

Porque me preguntó Rafael qué obra había hecho yo cuando era joven y que más me había impresionado. Le dije que a los 16 o 17 años, representé a una muchacha que sueña todo lo que va a pasar. Todo lo que sueña, pasa. Pero todo lo que sueña es negativo. Sueña que el novio se va a morir y se muere, se ahoga. Pero yo le dije que todo lo que he soñado, me ha salido, pero me ha salido bien. El tiempo es un sueño, pero bonito.

 
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