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Nota de prensa de Alimentación

Insuficiencia cardiaca la nueva epidemia del siglo XXI entre las personas mayores

Insuficiencia cardiaca la nueva epidemia del siglo XXI entre las personas mayores

  • Es la causa de mayor frecuencia de hospitalización entre personas mayores de 65 años.
  • La única enfermedad cardiovascular que continúa aumentando en países desarrollados. 
  • Afecta al 16 por ciento de la población mayor de 75 años y hasta al 18 por ciento de las personas que superan los 80 años.


La Insuficiencia Cardiaca (IC) es una enfermedad crónica de gran prevalencia que afecta a unas 500.000 personas en España. Su incidencia no para de incrementarse debido al aumento del envejecimiento poblacional y a las enfermedades asociadas a ella. De hecho, en el caso de las personas mayores, subraya, la IC se suele desarrollar a la par de otras enfermedades como la hipertensión arterial y sobre todo la diabetes mellitus o la obesidad.  

Así lo ha explicado este jueves en A Coruña, el Doctor especialista en Geriatría y coordinador del Área de Gestión Clínica de Geriatría del Hospital Monte Naranco de Oviedo, José Gutiérrez Rodríguez en el 59 Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y 29 de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX). En su ponencia, Gutiérrez aseguró que la IC se ha convertido en uno de los principales problemas socio sanitario del país y paradigma de la Geriatría, ya que es la primera causa de ingreso hospitalario entre las personas de más de 65 años, con una alta incidencia en la sociedad, que incrementa el riesgo de institucionalización y que, además, se asocia a un alto índice de reingresos: entre el 12 y el 24 por ciento a los 30 días del diagnóstico. También a una mortalidad del 30 por ciento al año transcurrido o del 50 por ciento a los cinco años. Incidencia superior a multitud de enfermedades como el cáncer.  


En su ponencia, sobre modelos de atención continuada en Insuficiencia Cardiaca (IC) titulada “De la evidencia científica a la práctica clínica”, este experto dejó claro que la IC es la única enfermedad cardiovascular cuya prevalencia “no para de aumentar en los países desarrollados debido al gran envejecimiento actual y el incremento de la esperanza de vida”. Pero su principal problema, matiza, “es que genera un elevado consumo de recursos sanitarios y sociales, disminuyendo además la calidad de vida de quien la padece”.              

Y es que, como recordó el especialista en geriatría, estas elevadas tasas de enfermedad tienen un gran impacto, no sólo sobre la propia persona enferma y su entorno, sino también sobre los sistemas sociales, económicos y sanitarios del país. En España, por ejemplo, condicionan más de 125.000 altas al año y por encima del 2.6 por ciento de la inversión hospitalaria.              

Unas altas cifras de prevalencia, coste sanitario y social, que convierten a la IC en la nueva epidemia del siglo XXI. Al menos entre las personas mayores, que son los que la sufren principalmente. Y a pesar de ello, advierte, “se trata de una patología poco conocida entre la población”.

Desafío al sistema sanitarioComo asegura Gutiérrez, este síndrome representa, “uno de los mayores desafíos organizativos y económicos que afrontan los sistemas sanitarios”. Reducir los ingresos y reingresos por IC es “una de las prioridades de los sistemas de salud” afirma, “lo que condiciona y hace urgente el desarrollo de nuevos programas de atención y prevención y nuevos fármacos en el tratamiento de la enfermedad”. Porque además, añade, la IC debe ser abordada desde el punto de vista multidisciplinar, implicando a distintas especialidades médicas y sanitarias: geriatría, cardiología, medicina interna, medicina de familia, enfermería, psicología clínica, fisioterapia, etc.

Y es trascendental para la mejora del paciente, los cuidados posteriores a un episodio de IC, tras el alta. En su éxito se conjugan el tratamiento farmacológico y el no farmacológico que recurre a componentes de todo tipo de ámbitos, físicos y mentales, como llevar una vida saludable, buena y correcta alimentación, ejercicio, aspectos psicológicos, etc.

Labor que realizan las unidades de IC, unas 50 en España cuyo objetivo, añade Gutiérrez, es “revertir los principales problemas que genera la IC”, es decir, “lograr menos ingresos y mayor calidad y expectativa de vida en los pacientes”. Y en ellas, insiste, “el papel de la geriatría en la IC es muy claro: en los adultos jóvenes la IC s trata en las unidades de cardiología, por su especificidad y manifestación concreta. Sin embargo, entre las personas mayores, sobre todo con más d 75 años, la IC se trata en las unidades de IC que disponen de geriatría y de tratamientos geriátricos” pues en este caso va asociada a otras enfermedades y trastornos como los síndromes geriátricos conocidos como las cinco D: desnutrición, demencia, depresión, delirium y deterioro cognitivo.             

No en vano, las unidades de IC que existen en España, unas 50 en todo el país, tienen su importancia por el seguimiento multidisciplinar que realizan con el paciente, posterior al trastorno que se produzca.  

 
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